Reflexiones después del 3J
Todavía estoy conmovida con la plaza del 3J. En estos días, la conversación se renueva. El dolor recrudece y lo que a veces anestesiamos vuelve. Todas nosotras hemos vivido, en más de una ocasión, situaciones de acoso y de miedo. Todas. No importa qué edad teníamos, dónde crecimos o cómo es nuestra historia. Vengo pensando mucho en todo esto, especialmente cuando escucho, cuando leo tantos comentarios encarnizados contra la víctima. Construyen las imágenes de una niña descarriada y de una madre inmoral. Necesitan ese circo. Porque pensar en malas mujeres que caminan hacia el peligro propone una situación excepcional; en cambio, cuestionar la estructura del sistema político es exponer que todo está construido para que permanentemente estemos en peligro. Porque no importa qué ropa, qué hora o qué lugar; no importa qué gesto o qué palabras. No importa cuántas redes, si seis o siete, ni cuántos romances. ...