Una vez más, Alfonsina


   Hoy voy a hablar de Alfonsina. 

   Si yo les digo Alfonsina ¿ustedes que dicen? ¿De quién hablo?

   Cuando una figura pública es mencionada por su nombre sin que sea necesario aclarar cual es su apellido, es porque hay una cercanía tan grande que produce una sensación de intimidad.

    En general esto pasa mucho con actores y actrices, con personas de la política y del deporte.

   Si yo digo Cristina todos saben de quién hablo.

   Si yo digo Diego. No, Diego no, si yo digo EL Diego, no hay dudas de quién es.

   ¿Pero cuántas personas de la literatura gozan de este poder?

   Alfonsina es una.

   Y si yo digo Alfonsina, es nuestra Alfonsina. 

__________

   A Alfonsina la conocí mal. La primera vez que leí algo de ella fue en la escuela primaria.

   Yo, en el fondo del mar, no me olvido más. Los caballitos de mar:


En el fondo del mar

hay una casa 

de cristal.

A una avenida

de madréporas

da.

Un gran pez de oro,

a las cinco,

me viene a saludar.


Me trae

un rojo ramo

de flores de coral.


Duermo en una cama

un poco más azul

que el mar.


Un pulpo

me hace guiños

a través del cristal.


En el bosque verde

que me circunda

—din don... din dan—

se balancean y cantan

las sirenas

de nácar verdemar.


Y sobre mi cabeza

arden, en el crepúsculo,

las erizadas puntas del mar.


   La poesía venía acompañada de una biografía lavadita. Fecha de nacimiento, fecha de muerte, lista de libros Omitía todo lo interesante de su vida. 

   Paso la primaria y la secundaria. De más está decir que en la Facultad ni siquiera la mencionaron. En realidad, cuando yo estudié Letras, encontrar una escritora era una rareza. 

   De grande empecé a conocer algo de su historia y de su obra. 

   Leí Tú me quieres blanca y me voló la cabeza. Yo nunca había escuchado o leído a nadie que con tanta claridad cuestionara esa doble moral con la que habíamos sido criados hombres y mujeres:


Tú me quieres alba,

me quieres de espumas,

me quieres de nácar.

Que sea azucena

Sobre todas, casta.

De perfume tenue.

Corola cerrada.

Ni un rayo de luna

filtrado me haya.

Ni una margarita

se diga mi hermana.

Tú me quieres nívea,

tú me quieres blanca,

tú me quieres alba.

Tú que hubiste todas

las copas a mano,

de frutos y mieles

los labios morados.

Tú que en el banquete

cubierto de pámpanos

dejaste las carnes

festejando a Baco.

Tú que en los jardines

negros del Engaño

vestido de rojo

corriste al Estrago.

Tú que el esqueleto

conservas intacto

no sé todavía

por cuáles milagros,

me pretendes blanca

(Dios te lo perdone),

me pretendes casta

(Dios te lo perdone),

¡me pretendes alba!

Huye hacia los bosques,

vete a la montaña;

límpiate la boca;

vive en las cabañas;

toca con las manos

la tierra mojada;

alimenta el cuerpo

con raíz amarga;

bebe de las rocas;

duerme sobre escarcha;

renueva tejidos

con salitre y agua:

Habla con los pájaros

y límpiate al alba.

Y cuando las carnes

te sean tornadas,

y cuando hayas puesto

en ellas el alma

que por las alcobas

se quedó enredada,

entonces, buen hombre,

preténdeme blanca,

preténdeme nívea,

preténdeme casta.


   Por aquellos años supe que tuvo un hijo de soltera, que se suicidó en el mar. Pero otra vez, versión equivocada. Cuando el patriarcado no puede borrar a una mujer deforma su historia, la tergiversa.

   A la versión lavadita de la primaria le sobrevino una versión trágica. La madre soltera que se suicida. El mensaje es clarito: No sigan ese camino de desobediencia porque pueden terminar igual.

   Seguí descubriendo a Alfonsina, encantada por su poesía.

   Alfonsina nació en 1892. Estamos hablando de ciento treinta y cuatro años atrás. Sí, era Suiza de nacimiento. No es importante. Cuando era muy chiquita, los papás se afincaron en San Juan y allí Alfonsina creció en un hogar muy humilde. Padres laburantes. En algún momento tuvo que dejar la escuela para trabajar. Más adelante los retomó y se recibió de maestra.

   Tuvo muchísimos trabajos, en bares, en teatros.

   ¿Cuántos de ustedes saben que Alfonsina trabajo como cantante, como actriz, entre otras cosas?

   Era una aventurera.

   Y un día se subió a un tren y vino a Buenos Aires embarazadísima. No fue madre sotera cuan culebrón de novela mexicana. Fue madre soltera porque quiso, desafió a su tiempo, a todas las convenciones, con la cabeza en alto. Fue una loba:


Yo soy como la loba.

Quebré con el rebaño

Y me fui a la montaña

Fatigada del llano.

Yo tengo un hijo fruto del amor, de amor sin ley,

Que no pude ser como las otras, casta de buey

Con yugo al cuello; ¡libre se eleve mi cabeza!

Yo quiero con mis manos apartar la maleza.


   Alfonsina fue disruptiva, marcó la diferencia con su generación. En las fotos de la época, veintipico, era una mesa larguísima de todos los escritores y Alfonsina.

   Pero no le interesaban los laureles, eso de ser la única. Siempre reivindicó las figuras de sus pares, la chilena Gabriela Mistral, otra de la que sabemos muy poco y Juana de Ibarbourou, la uruguaya. No había otras, pero Alfonsina desde muy joven militaba para que eso cambie, organizando con otras mujeres la lucha feminista. Obvio, era feminista. Eso tampoco me lo contaron en la escuela. Piensen que en esos años las mujeres peleaban por derechos civiles que hoy tenemos, pero entonces todo eso faltaba. 

   Alfonsina era atrevida. En 1927 escribe El amo del mundo, una obra espectacular en la que la protagonista, oh casualidad, tiene un hijo de soltera. La obra se burla de la hipocresía del mundo masculino, y obviamente fue destruida por la crítica de la época. Duró apenas tres días en cartel.

También escribió teatro para niños, escribió columnas de opinión con perspectiva feminista en el diario La Nación:

   “Cuando se dice feminismo, para aquellas almas, se encarama por sobre la palabra una cara con dientes ásperos y voz chillona. Sin embargo, hoy, no hay una sola mujer que no sea feminista, podrá no querer participar en la lucha política, sin embargo, desde el momento que piensa y discute en voz alta las ventajas y los errores del feminismo es ya una feminista, pues el feminismo es el ejercicio del pensamiento de la mujer”.

   Finalmente, un 29 de octubre de 1938, con tan sólo 46 años, Alfonsina le pone un fin a su vida. Hacía un tiempo que padecía una enfermedad dolorosa y terminal y no estaba dispuesta a seguir sufriendo. Esa madrugada deja una nota para su hijo, Alejandro, y se arroja al mar. Antes envía al diario su última poesía: Voy a dormir:


Dientes de flores, cofia de rocío

manos de hierbas, tú, nodriza fina,

tenme prestas las sábanas terrosas

y el edredón de musgos escardados.


Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.

Ponme una lámpara a la cabecera;

una constelación, la que te guste;

todas son buenas, bájala un poquito.


Déjame sola: oyes romper los brotes...

te acuna un pie celeste desde arriba

y un pájaro te traza unos compases

para que olvides… Gracias…


Ah, un encargo:

Si él llama nuevamente por teléfono

Le dices que no insista, que he salido.


   Así se despedía del mundo.

   Pero no quiero cerrar con esta poesía.

   Alfonsina era divertida, ácida, burlona. Decía lo que muchos no se animaban y lo decía con gracia y con inteligencia. Quiero terminar con una poesía que me fascina:


¿Qué diría la gente, recortada y vacía,

si un día fortuito, por ultra fantasía,

me tiñera el cabello de plateado y violeta,

usara peplo griego, cambiara la peineta

por cintillo de flores: miosotis o jazmines,

cantara por las calles al compás de violines,

o dijera mi verso recorriendo las plazas

libertado mi gusto de mortales mordazas?


¿Irían a mirarme temblando en las aceras?

¿Me quemarían como quemaron hechiceras?

¿Rogarían en coro, escuchando la misa?

En verdad que pensarlo me da un poco de risa.


   Cada vez que leo esta poesía, la imagino hoy. Hoy, ahora, así como se imagina ella misma, con su  pelo teñido de violeta y plateado y su tunica blanca, repartiendo poesías, junto a todas nosotras, en las calles, en una marcha del 8M.


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Comentarios

  1. Es fantástica su historia de vida como su poesía!! Esta última no la conocía, pero si estoy segura que la conocía quien escribió Alfonsina y el Mar!! Una canción hermosísima, que la describe tal cuál.".¿ Qué poemas nuevos fuiste a buscar??". Ella no murió, sólo fue a buscar más poesía??

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    Respuestas
    1. Precioso tu texto,Clau....preciosa la poesía de Alfonsina....Un día se fue a dormir y quedó despierta,para siempre......!!!

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  2. Hermoso Clau en este día de la mujer es importante recordar a tan grande ABRECAMINOS!

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