Pequeños recuerdos de la dictadura

 Juan me pregunta cómo viví yo la dictadura. Es para un trabajo de historia, me explica.

 _ Yo era una nena, Juan, hay cosas que no sé, pero te puedo contar lo que me acuerdo de esos días.

 ¿Y cómo eran esos días? ¿Qué registros tengo de ese tiempo?

 Hago memoria. Yo tenía cinco años cuando empezó la dictadura. Siempre creí que al no tener conciencia de lo que sucedía, no me había afectado demasiado. 

 Pero la pregunta de Juan me mueve sensaciones en todo el cuerpo. 

 ¿Cómo no me podría afectar? Si yo viví prácticamente toda mi infancia en esos años.

 ¿Qué me acuerdo?

 Escuela primaria, recreo.

 CLANG CLANG la campana, todos quietos, imóviles. Formen fila. Tomen distancia. Pequeños soldaditos extendiendo los brazos derechos para marcar una separación con el niño de adelante.

 Silencio, mucho silencio. 

 Un mediodía con mi hermana volviendo de la escuela, cantando una canción sobre la paz y la libertad que habíamos aprendido en el club. Mi mamá nos espera en la puerta, el miedo en la mirada ¿qué cantaban? No se puede cantar eso. No se puede. No canten más.

 Prohibido cantar sobre la paz y la libertad. 

 Y prohibido hablar del viaje de mamá y papá a los países socialistas. 

 Prohibido también decir que no creemos en Dios. "Si en la escuela preguntan, ustedes dicen que son judías y nada más". Porque ser judío es cuestionable pero ser ateo es peligroso.

 Secretos.

 Papás asustados. Miedo.

 Los libros. Un elefante ocupa mucho espacio, Dailan Kifki, no digan que los leyeron.

 La biblioteca de mi papá que esconde secretos. Libros en doble fila. Libros prohibidos.

 No se puede cantar y tampoco se puede leer.

 Militancia clandestina. Tíos postizos que llegan a casa y se reunen por horas en la cocina. La verdad escondida en mentiras protectoras ¿Qué habrá sido de todos esos tíos?

 Un día llega Esteban y se queda un tiempo. Es un pibe grande, un adolescente. No me acuerdo si nos explican demasiado por qué está acá, algo de unos arreglos que están haciendo en la casa. No preguntamos. Creo que estamos aprendiendo a no preguntar. Esteban por un tiempo es como un hermano mayor, juega con nosotras, nos hace barquitos de papel. Un día vuelve a su casa y seguimos con nuestras vidas.

 Tampoco está bien ser adolescente o ser joven. Eso es peligroso. 

 No sé si tengo más recuerdos. Ah, sí, claro, una marcha inmensa en la que la policía corre a la gente que está protestando, les pega y les tira gases lacrimógenos. A esa marcha van mis tíos (de los verdaderos) y una prima. En la mesa familiar el relato de las corridas y huídas son el centro de la conversación.

 Después Malvinas. En la escuela nos enseñan qué tenemos que hacer si hay un bombardeo.

 Y otra vez silencio. 

 Y septimo grado, se acercan las elecciones y en casa mis viejos se animan a hablar, a explicar. En el aula cantamos La marcha de la bronca y Para el pueblo haciendo batucada y golpeando los bancos. Nos sentimos grandes. Recuerdo las risas cómplices. 

 Después llega la secundaria y la democracia. 

 Pero esa es otra historia.



Comentarios

  1. Tengo recuerdos,relatos,temores,muchos.....miedo.....mucho....Mi barrio,casas reventadas, miedo...viví mi adolescencia en dictadura....siempre tuve miedo...en estos días,a veces me vuelve el miedo...ese miedo....!! Espero,que está tormenta,pase pronto!! Ojalá,Juan,solo sepa de esto,por tu relato...Abrazo Clau!!!


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    1. Ojalá sea así! Que él y todos y todas puedan crecer en un mundo libre!

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  2. Tengo varios recuerdos, uno muy presente como esfumado. Mi papá nos llevaba los sábados a la Costanera a comer en los carritos , en una de esas salidas nos pararon, hicieron bajar a mi papá , abrir el baúl , le hacian preguntas, le devuelven los documentos, nos vamos. No era la policía, eran militares con armas que yo veía enormes, esa imagen nunca se me borró.
    En mi escuela primaria , la Guerra de Malvinas ,los simulacros eran esconderse debajo de los bancos.
    De grande me enteré de muchas cosas más , vecinos detenidos, las veces que a mi papá lo bajaban del colectivo junto con otros pasajeros ,y veía como se llevaban gente.Mi viejo trabajaba en una fábrica de V.Zagala y era común que subieran milicos a bajar gente del bondi y los pasaran a un camión, también me contó del miedo que él y su amigo tenían cada vez que eso pasaba .

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  3. ...Imágenes que quedan impregnadas... así es... pero todo empezó antes del 24/03/1976, con la AAA. Los militares fueron una continuación del terror y las desapariciones forzadas.
    Fué un día del cual no recuerdo la fecha, en 1974 y yo contaba con escasos 6 añitos.
    La salida de la escuela primaria a la que concurría, que quedaba a 7/8 cuadras de casa, se había retrasado bastante y los niños no sabíamos por qué. Los adultos, no sé. Nunca lo pregunté.
    Mi madre, docente de esa misma escuela y yo estábamos volviendo a casa en el auto de una de sus compañeras docentes, ambas en el asiento de atrás.
    En ese entonces, yo vivía a una cuadra del Club Deportivo San Andrés, la casa de mis padres.
    Al pasar por el Club, mientras el coche recorría su costado este, mi mamá intentó, rápidamente, cubrir mis ojos, pero pude vislumbrar un cuerpo humano caído y mucha sangre.
    Nunca pude olvidar esa imágen y tengo, desgraciadamente, muchos de estos relatos en imagen.

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    1. Tantos horrores de los que fuimos testigos siendo chicos! Abrazo!

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