El adiós al Indio: cuando las calles se llenan de pueblo


   Cada vez que tengo que limpiar a fondo realizo un ritual: pongo música a todo volumen. Imagino que no debo ser la única.  Entonces limpio y mientras tanto canto a los gritos y bailo con el escobillón en la mano. Divina. 

   Por lo general elijo grandes éxitos de ABBA en castellano aunque puede ser otra cosa; Charly, Soda, Fabi Cantilo. Pero esta vez me dejo llevar por la tristeza y la nostalgia que en estos días anda en el ambiente, y busco en youtube una lista de canciones de Los Redondos. Al rato estoy cantando y dando saltitos de acá para allá ante la mirada, no muy extrañada, de mi hijo.

   La verdad es que hacía mucho tiempo que no escuchaba a Los Redondos. Mucho. Con otros músicos voy y vengo. Pasan meses y hasta años, pero en algún momento vuelvo a escucharlos. A veces Charly, a veces Silvio, a veces Sting, a veces Bowie, a veces León. Pero a Los Redondos los había dejado de escuchar hace mucho, cuando fue lo de Bulacio. No fue algo meditado, reflexionado, simplemente algo se rompió.

   Pero en estos días la memoria se llena de recuerdos. Así que ahí estuve, prestando atención, y recordando...

   En aquellos años, fines de los ochenta, había tribus, pero tenían otros nombres. A los Rollingas les decíamos Stones, estaban los New Romantics, los Ramoneros, Creo que no se hablaba de Ricoteros, aunque claramente la tribu ya estaba creciendo. Yo no fui Ricotera pero me encantaban Los Redondos. Están ahí, en el tapiz de mi adolescencia.

   Si tengo que pensar cuando empezó todo, creo que fue en  el '84. con un nombre bordado en el pullover de un compañero de la escuela. "Redonditos de Ricota" decía y obviamente llamaba la atención. El pibe era pariente de uno de los músicos de la banda y, de alguna forma, nos emparentó, a mí y a mis compañeros, con esa música. Es loca la memoria, si cierro los ojos ahora mismo veo el pullover azul jaspeado y el nombre en letras enormes.

   El siguiente registro, un poco después, fue en una nota en la revista de la Fede, "Aquí y ahora la juventud", en la que recomendaba a la banda. Al tiempo empezaron a hacerse cada vez más y más conocidos y cuando llegué a quinto año, Sumo y Los Redondos eran los grupos que más sonaban en nuestras reuniones. 

   Me gustaban mucho Los Redondos, me gustaba ese halo de misterio que transmitían. Siempre le presté especial atención a las letras de los grupos. Quería saber qué decían, cómo lo decían. Con los Redondos era una locura. Imágenes alucinantes. Surrealistas. Poesía absoluta.

   "¿Puede alguien decirme 
     me voy a comer tu dolor
     y repetirme 
     te voy a salvar esta noche?"

   Algunos versos resonaban más que otros, claro.

      "Yo sé que hay caballos
       que mueren potros sin galopar"

    En el '89 fui a verlos, un año después de terminar el secundario. Fui con unas amigas a  un boliche en Cabildo creo, que explotaba de gente. Durante todo el show lo único que pude ver fue una columna. No nos podíamos ni mover.

   Y al poco tiempo hicieron Obras y llovieron las críticas, especialmente las de cierto periodista del diario Sur que cuestionó al la banda por denostar a la industria y finalmente tocar en un ámbito comercial. 

   Estuve en uno de esos recitales. Aquella noche, el Indio dedicó unas palabras a aquel periodista. Le dijo "genuflexo", "yuppie" y un par de adjetivos más. Durante todos estos años retuve en la memoria esa "dedicatoria" digna de un relato épico.

   Es loco ¿no? Uno a veces no tiene noción de estar viviendo un momento que va a quedar en la historia. hasta que el tiempo pasa. Lo que quiero decir es que sé que hay muchos pibes que hoy hubieran dado cualquier cosa por vivir alguno de esos momentos. 

   En fin, en estos días se llenó mi mente de recuerdos, de historias lejanas. Como dije, no era fanática, pero me gustaban mucho. A Los Redondos los canté, los bailé, los grité y en muchas oportunidades sus canciones fueron como mensajes encriptados que de pronto un día pude entender.

   Después pasó el tiempo ¡uf! y el mundo fue cambiando dramáticamente. En los últimos años me gustaba saber del Indio. Cada tanto un audio, una declaración, siempre del lado de los justos. Con cuentagotas, cero mediático, pero ahí estaba, para decir esa palabra que es trinchera, esa frase que abraza.

   Y esa canción que fue una ofrenda: 

"Yo ya no puedo cumplir
Hazañas que prometí
Solo seguir cantando"

   En estos días fue imposible no prestar atención a la emoción y a la fuerza Ricotera.  

   Cuando el pueblo se conmueve ante la muerte de un artista, o sos pueblo o estás del otro lado.       

   Cosas que pasan. 

   En estos días la calle se lleno de pueblo. Primero con la marcha de Ni una menos, después con la despedida al Indio. Nombres, historias, frases, canciones anduvieron dando vueltas, para que nadie se olvide.

   Siempre es así.

   Cuando se organiza la Resistencia Popular para ganarle a la muerte, surge la mística de la memoria colectiva.


   

   






Comentarios

  1. Hermoso Clau, tenemos que juntarnos a recordar, cosas que sentimos y vivimos parecidas

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  2. Lo más importante es leer su poesía.

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  3. Me siento identificada con tu relato......El Indio,era Poesía.....La muerte y su despedida,éste fín de semana ,dejó bien claro ,quiénes estamos y quienes no ,de un lado y del otro de la mecha...Nadie se muere del todo,mientras se lo sigue nombrando....Estoy segura,que así,será con el Indio.....

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  4. Ay profe, se fue mi ídolo. Una parte de mi adolescencia se fue con él. Siento que perdí a mi amigo más personal. Yo también dejé de escuchar Los Redondos hace un tiempo largo, sin embargo, cada tanto hago un repaso por sus discos y me invade la nostalgia.

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    1. Es muy loco esto, aunque los dejamos de escuchar son como familia, como grandes amigos del pasado.

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