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Sufrir y disfrutar: la fiesta y lo que queda.

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       Se parecía demasiado al mundial '90, tendría que haberme dado cuenta. Se parecía demasiado. Esos jugadores apasionados y atrevidos, las críticas feroces del mundo "civilizado", las burlas. Nuestro Diez. Nuestro orgullo.     Y otra vez un gobierno de derecha, neoliberal, vendepatria y servil a EEUU. Tendría que haberme dado cuenta, era demasiado obvio. Estos tiempos se parecen a los '90 pero recargados.     También fue en los '90 lo de la AMIA. Justo hace unos pocos días se cumplió un nuevo aniversario y aunque en aquellos años todavía no existían las redes, por entonces me tocó escuchar en los medios y también en la calle, que "también murieron muchos argentinos". Hoy, treinta y dos años después, los mensajes de odio hacia las víctimas pululan por internet.    Y el mundial, también se parece. Otra vez nuestro equipo llegó a la final, con muchísimas críticas, jugando no tan bien, y, como en el '90, perdimos.    ...

Argentina-Inglaterra ¿Sólo fútbol?

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     En estos días estuve pensando mucho en mi viejo. El pique de una pelota me lo trajo una y otra vez.    Y no, no es que mi papá fuera bueno en el deporte. Para nada, más bien todo lo contrario.     Lo que le gustaba a mi viejo era leer. Tenía una biblioteca inmensa, tres paredes con estantes repletos de libros.     También le gustaba la historia. Tenía enciclopedias y colecciones que leía una y otra vez mientras tomaba apuntes.     Y le fascinaba la música y obviamente la pintura. Le gustaba el arte.    Le gustaba la cultura.    Pero con los deportes, cero, nada, un cascote.    No, mi papá no sabía jugar al fútbol. Pero sabía de cultura, y sabía que la cultura es mucho más que todos los libros, la música y la pintura de la historia de la humanidad.     En casa había discos de música clásica, de folclore y de cumbia; había libros y también historietas; se veía cine, teat...

El adiós al Indio: cuando las calles se llenan de pueblo

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   Cada vez que tengo que limpiar a fondo realizo un ritual: pongo música a todo volumen. Imagino que no debo ser la única.  Entonces limpio y mientras tanto canto a los gritos y bailo con el escobillón en la mano. Divina.     Por lo general elijo grandes éxitos de ABBA en castellano aunque puede ser otra cosa; Charly, Soda, Fabi Cantilo. Pero esta vez me dejo llevar por la tristeza y la nostalgia que en estos días anda en el ambiente, y busco en youtube una lista de canciones de Los Redondos. Al rato estoy cantando y dando saltitos de acá para allá ante la mirada, no muy extrañada, de mi hijo.    La verdad es que hacía mucho tiempo que no escuchaba a Los Redondos. Mucho. Con otros músicos voy y vengo. Pasan meses y hasta años, pero en algún momento vuelvo a escucharlos. A veces Charly, a veces Silvio, a veces Sting, a veces Bowie, a veces León. Pero a Los Redondos los había dejado de escuchar hace mucho, cuando fue lo de Bulacio. No fue algo medi...

Reflexiones después del 3J

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       Todavía estoy conmovida con la plaza del 3J. El encuentro con las otras siempre es sanador.    En estos días, la conversación se renueva. Algunos dolores recrudecen y todo eso que a veces anestesiamos vuelve. Todas nosotras, en más de una ocasión, hemos vivido situaciones de acoso y de miedo. Todas. No importa qué edad teníamos, dónde crecimos o cómo fue nuestra historia.    Vengo pensando mucho en todo esto, especialmente cuando escucho, cuando leo tantos comentarios encarnizados contra las víctimas. Los medios, la opinión pública, las redes, construyen imágenes: la de una niña descarriada y la de una madre inmoral. Necesitan ese circo. Porque pensar en malas mujeres que caminan hacia el peligro propone una situación excepcional; en cambio, cuestionar las estructuras del sistema político es exponer que todo está construido para que nosotras estemos permanentemente en peligro.     Porque no importa qué ropa, qué hora o qué lu...

Almuerzo patrio, Charly, el tiempo, la vida.

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   Día patrio. Arranco tempranito con la preparación de un guiso de lentejas. Con todo lo que me gusta, chorizo colorado, panceta, mucho pimentón.  Hace unos años era impensable. Juan no quería saber nada con esa comida, pero el tiempo a veces otorga sabiduría y un buen paladar. Ahora le encanta.  Antes de sentarnos a la mesa me adueño del control remoto de la tele. Por lo general, a la hora del almuerzo se los dejo a padre e hijo para que disputen su derecho a ver videos de jueguitos o de filosofía. Pero esta vez no hay discusión, me toca. Hace horas que estoy meta picar, cortar, mezclar y el guisito que me salió, modestia aparte, es espectacular.   Pongo música. Elijo el disco de Charly, "Filosofía barata y zapatos de goma". Suena "De mí", tan hermosa. Hoy me recuerda a "Días y flores" de Silvio Rodríguez.   Las canciones de ese disco me hacen viajar. Lejos, muy lejos.  Año noventa. Yo tenía diecinueve y el mundo era todo lo que venía. Saca...

La muerte, la vida y la nada

Angustiada por las deudas de su novio, Marion roba cuarenta mil dólares de la inmobiliaria en la que trabaja. Después huye y en medio de una tormenta decide pasar la noche en un motel. Allí conoce a Norman, el dueño de aquel sitio, quien la invita a cenar y conversan amablemente. Es precisamente a partir de ese encuentro que Marion recapacita y decide que al otro día irá a devolver el dinero y afrontará las consecuencias.  Un despertar de conciencia abre una nueva oportunidad. Hay un camino después de todo. Un rato más tarde, Marion muere asesinada en la ducha. Esto ocurre en Psicosis, la gran película de Alfred Hitchcock. Un juego del director, un recurso fílmico, una burla. Lo que sea nos tiene gran parte del film siguiendo la historia de Marion: sus motivaciones, sus temores, su arrepentimiento. Y de pronto todo queda trunco. La muerte.  La película seguirá, pero atrás, diluida, incompleta quedará la historia de alguien que ya no importa en la trama.  Todo ...

Cancelar o no cancelar

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No soy como ellos.  No quiero ser como ellos.  Me niego. Me resisto. No celebro el dolor ajeno ni me río de la muerte de otros. Aunque deteste sus pensamientos, aunque sus opiniones me repugnen. No puedo ser igual a ellos, no quiero. Ser como ellos no quiero.  Necesitamos reivindicar nuestra humanidad, sino desaparecemos. __ No es todo lo mismo, claro. La muerte del asesino llega como un alivio. La muerte del que picaneó, del que mandó a picanear; la muerte del que torturó, del que robó bebés; la muerte del que violó a las pibas presas. Una maldad menos en el mundo, una lluvia que llega para aplacar el incendio, un algo de reparación.  Se suspira y se dice "menos mal".  Un poco de justicia tardía para las víctimas. Y se sigue luchando. __ La muerte del bobo, del equivocado, del necio, no se puede celebrar. La muerte del egoísta, la muerte del fanático, la muerte del traidor, esas no se celebran. No somos así. Como el pibito desconocido, que exhibe su flamante fa...

Pequeños recuerdos de la dictadura

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 Juan me pregunta cómo viví yo la dictadura. Es para un trabajo de historia, me explica.  _ Yo era una nena, Juan, hay cosas que no sé, pero te puedo contar lo que me acuerdo de esos días.  ¿Y cómo eran esos días? ¿Qué registros tengo de ese tiempo?  Hago memoria. Yo tenía cinco años cuando empezó la dictadura. Siempre creí que al no tener conciencia de lo que sucedía, no me había afectado demasiado.   Pero la pregunta de Juan me mueve sensaciones en todo el cuerpo.   ¿Cómo no me podría afectar? Si yo viví prácticamente toda mi infancia en esos años.  ¿Qué me acuerdo?  Escuela primaria, recreo.  CLANG CLANG la campana, todos quietos, imóviles. Formen fila. Tomen distancia. Pequeños soldaditos extendiendo los brazos derechos para marcar una separación con el niño de adelante.  Silencio, mucho silencio.   Un mediodía con mi hermana volviendo de la escuela, cantando una canción sobre la paz y la libertad que habíamos apr...

Una vez más, Alfonsina

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   Hoy voy a hablar de Alfonsina.     Si yo les digo Alfonsina ¿ustedes que dicen? ¿De quién hablo?    Cuando una figura pública es mencionada por su nombre sin que sea necesario aclarar cual es su apellido, es porque hay una cercanía tan grande que produce una sensación de intimidad.     En general esto pasa mucho con actores y actrices, con personas de la política y del deporte.    Si yo digo Cristina todos saben de quién hablo.    Si yo digo Diego. No, Diego no, si yo digo EL Diego, no hay dudas de quién es.    ¿Pero cuántas personas de la literatura gozan de este poder?    Alfonsina es una.    Y si yo digo Alfonsina, es nuestra Alfonsina.  __________    A Alfonsina la conocí mal. La primera vez que leí algo de ella fue en la escuela primaria.     Yo, en el fondo del mar , no me olvido más. Los caballitos de mar: En el fondo del mar hay una casa  de cristal. A ...

Preguntas

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       Durante mi adolescencia milité en la juventud comunista, en la Fede. Estaba convencida de que era por ahí. La revolución parecía estar tan cerca que casi la podíamos rozar con la punta de los dedos. La revolución era la posibilidad de construir un mundo mejor, para todos. Al principio iban a ser tiempos duros, decíamos, pero valía la pena para que todos pudiéramos ser libres y felices.     Yo estaba en la juventud Comunista, en la Fede, y estaba convencida de que mi partido sería el que un día cercano lideraría el cambio de época. Y para lograrlo había que afiliar, había que invitar a militar, había que convencer. Entonces, yo explicaba, insistía. La razón estaba de mi lado, de nuestro lado. Y esa razón era tan razonable que cualquier persona inteligente, noble y con conciencia lo podría entender. Sólo era cuestión de saber explicar.    Por aquellos años me había hecho amiga de un grupo de pibes más grandes. Con ellos compartía ideas, ...